La guerra de conquista efectuada por Trajano, a principios del primer siglo en la Dacia,
supuso de facto la anexión de esta rica zona en recursos auríferos y cristalizó en el germen
del futuro pueblo rumano.
Se enfrentaron dos titanes de la estrategia:
Trajano vs. Decébalo.
Así lo inmortalizó Dion Casio:
era un lince para las cuestiones relacionadas con la táctica bélica y
tenía asimismo buen
ojo para salir victorioso en las guerras. Sabía
juzgar con perspicacia qué momento era
bueno para atacar y en cuál resultaba preferible replegarse. Era un experto en el arte
de tender
emboscadas y un maestro en las batallas a campo abierto. Además, no sólo
sabía cómo sacar partido a un triunfo, sino asimismo como gestionar
adecuadamente
una derrota.